Los test de microbiota intestinal que se hacen en casa prometen una imagen de las bacterias de tu intestino, una "puntuación de salud intestinal" y una alimentación personalizada. En febrero de 2026, científicos del instituto de metrología de Estados Unidos (NIST), la agencia que fija los patrones de medida en ese país, comprobaron si se puede confiar en esos informes. Su respuesta, publicada en Communications Biology: todavía no.
Cómo se hizo el estudio
El equipo preparó una muestra de heces humanas homogeneizada, para que todas las porciones fueran idénticas. Pidió tres kits a cada uno de siete servicios que venden directamente al público, 21 test en total, llenó cada kit con el mismo material y los envió como cualquier cliente. Con la biología igual en todos, cualquier diferencia entre los informes solo podía venir de los métodos de las empresas.
Qué encontraron
- Listas de bacterias muy distintas. Los informes citaban en total 1.208 grupos de bacterias diferentes, pero solo 3 géneros aparecían en todos los resultados. La profundidad de secuenciación iba de menos de 20.000 a más de 10 millones de lecturas, y el número de especies indicadas de menos de 100 a más de 1.700.
- Diferencias tan grandes como entre personas. En 17 de los 18 géneros más comunes, la variación causada por el método de test era igual o mayor que la variación natural entre personas distintas.
- Desacuerdo sobre un patógeno. Tres servicios detectaron Clostridioides difficile en la muestra; cuatro no.
- "Sana" y "no sana" para las mismas heces. Un servicio clasificó dos de sus tres kits idénticos como "sanos" y el tercero como "no sano", con consejos alimentarios distintos. Un kit con más de la mitad de las lecturas sin identificar dio aun así un informe completo.
- Ninguna idea común de "sano". Los géneros que más se destacan en estos informes, como Bacteroides, Bifidobacterium, Faecalibacterium y Roseburia, variaban mucho, y cada empresa los comparaba con sus propios valores de referencia.
Por qué no coinciden los resultados
Cada paso cambia de una empresa a otra: la recogida (una porción de heces o un hisopo pasado por papel higiénico usado), si la muestra se estabiliza para el envío, la extracción del ADN, el método de secuenciación (gen 16S o metagenoma completo), su profundidad y el software y las bases de datos que ponen nombre a las bacterias. Además, no existe una definición aceptada de microbiota sana. Los autores piden materiales de referencia y normas, como en los análisis clínicos de laboratorio.
Qué significa para ti
- Si ya tienes un informe, léelo como una foto aproximada obtenida con el método de una empresa, no como una medición. No elimines alimentos ni compres suplementos por una sola puntuación.
- Si piensas comprar uno, ten en cuenta que otra empresa podría decirte algo distinto sobre las mismas heces.
- Unas molestias digestivas que no se van son motivo para ir al médico, que puede pedir pruebas validadas si hace falta.
Lo que tu ADN puede aportar, y lo que no
Un test de ADN lee tus propios genes, no tus bacterias, así que no sustituye a un test de microbiota. Pero tus genes no cambian de un kit a otro, y algunos moldean el entorno en el que viven tus bacterias: tu estado secretor (FUT2), la persistencia de la lactasa y la DAO. Grandes estudios han relacionado la lactasa y FUT2 con bacterias intestinales como Bifidobacterium. Nuestra guía sobre la genética de la microbiota explica qué significan, y el test gratuito los lee en el archivo de ADN en bruto que ya tienes.
Fuente: National Institute of Standards and Technology, Communications Biology, febrero de 2026. Las siete empresas no se nombran en el estudio.