Si supieras que tus genes te convierten en un metabolizador lento de la cafeína, ¿beberías menos café? Parece obvio. Un equipo de la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań (Bulczak y Chmurzynska, Nutrients, octubre de 2025) lo comprobó en un ensayo aleatorizado con tres años de seguimiento, y la respuesta es más interesante que un simple sí.
El gen de la cafeína en pocas palabras
La mayor parte de la cafeína que bebes se degrada en el hígado gracias a una enzima llamada CYP1A2. Una variante común, rs762551, cambia la velocidad de esta enzima: quienes tienen dos copias A suelen eliminar la cafeína más rápido, mientras que los portadores de la versión C la eliminan más despacio. En un conocido estudio publicado en 2006 en JAMA (Cornelis et al.), los metabolizadores lentos que tomaban dos o tres tazas al día tenían más riesgo de infarto no mortal, y el riesgo subía aún más a partir de cuatro tazas, mientras que los metabolizadores rápidos no mostraban ese aumento.
El ensayo
Las investigadoras reclutaron a 94 adultos de 18 a 60 años, todos portadores de la versión lenta C y todos con al menos 200 mg de cafeína al día, unas dos tazas de café. Todos recibieron consejos nutricionales personalizados para reducir. El grupo de intervención conoció además su genotipo: que eran metabolizadores lentos y que, en grandes bebedores de café, este perfil se ha asociado a un mayor riesgo de infarto. El programa duró 20 semanas, con mediciones por cuestionario alimentario y una aplicación de móvil. Tres años después se volvió a contactar a los participantes.
El resultado: el gen no añadió nada medible
- Con genotipo: de 381 a 154 mg de cafeína al día.
- Sin genotipo: de 394 a 170 mg al día.
- Diferencia entre los grupos: no significativa, ni a las 20 semanas ni a los tres años.
Ambos grupos redujeron su cafeína a menos de la mitad. Conocer el gen no hizo que redujeran más. A los tres años se pudo contactar a cerca de la mitad de los participantes, así que las cifras a largo plazo son menos precisas.
¿Por qué?
La explicación de las autoras es sencilla: que te digan claramente que debes reducir la cafeína, con un plan para hacerlo, bastaba para desencadenar el cambio. El genotipo actuó como complemento más que como factor decisivo. Coincide con una revisión de 2016 en el BMJ (Hollands et al.), según la cual comunicar un riesgo genético, por sí solo, tiene poco o ningún efecto sobre el comportamiento. Saber no es hacer: los hábitos cambian con pasos concretos.
Qué hacer con tu resultado de CYP1A2
- Tómalo como un motivo para tener un plan, no como un veredicto. Tu genotipo indica en qué lado de la curva sueles estar; lo que cambia tu consumo es el plan.
- Si eres metabolizador lento, mantén un consumo moderado. En el estudio de Cornelis, el mayor riesgo aparecía ya con dos o tres tazas al día.
- Adelanta tu última cafeína del día. Una eliminación lenta significa que la cafeína permanece más tiempo en el cuerpo, y eso importa para el sueño.
- Cuenta todas las fuentes: té, refrescos de cola, bebidas energéticas, preentrenos y algunos analgésicos también llevan cafeína.
- Eliminación no es sensibilidad. Lo nervioso o desvelado que te deja la cafeína depende también de otros genes, como ADORA2A.
Cómo lo usamos en nuestros informes
Precisamente por eso nuestros informes nunca se quedan en el genotipo: cada resultado de CYP1A2 viene con objetivos concretos, horarios y las fuentes a vigilar, y el informe Sport añade cómo encajar la cafeína alrededor del entrenamiento. Ver los informes.
Importante: este artículo es informativo y no constituye consejo médico. Si tienes un problema cardíaco o la tensión alta, estás embarazada o tomas medicación, pregunta a tu médico qué consumo de cafeína es adecuado para ti.